Los Small-Sided Games (SSG) se han convertido en uno de los medios de entrenamiento más utilizados en las sesiones de cualquier equipo. A partir de la reducción del número de jugadores y del espacio de juego conseguimos que la participación de cada futbolista sea mayor, con lo que el número de acciones por jugador, aumenta.

Además, no debemos olvidar que en la propia naturaleza del juego es donde emergen las interacciones y situaciones que después se reproducen en la competición, por lo que más allá de que el proceso de entrenamiento nos permita “controlar” aquello que sucede, la naturaleza caótica del juego será la que permita que el aprendizaje sea realmente significativo.

Por tanto, para aprender a jugar el juego debe estar presente en nuestras sesiones y como técnicos, debemos ser capaces de facilitar contextos que den espacio a la imaginación y al protagonismo de los jugadores.

En la propuesta práctica de hoy os traemos un SSG donde dar cabida a dos contenidos que parten del compromiso personal de cada jugador: la segunda jugada y el marcaje individual.

En un fútbol tan estructurado tácticamente como el actual donde buscamos ser capaces de reducir lo máximo posible la participación del azar, la atención a los pequeños detalles puede marcar una gran diferencia en el rendimiento.

En el juego reducido presentado a continuación buscamos premiar estas dos acciones que más allá del conocimiento y dominio del juego, parten de la concentración y la atención de cada jugador. 

Para ello, a partir de una situación global de juego y con el objetivo de reforzar el compromiso con esas acciones, el gol que proviene del rechace del portero tiene valor doble para el equipo que lo consigue. Del mismo modo, como objetivo de ese marcaje individual se incide en que ningún jugador del equipo defensor pierda su espalda con su oponente directo.

DESCRIPCIÓN

Se juega un 7vs7 en una estructura 1-2-3-1. El espacio está dividido en 3 zonas con el objetivo de dar referencia a los equipos
en cuanto a la organización espacial tratando de jugar siempre en únicamente las 2 zonas más cercanas al balón. El objetivo de cada jugador del equipo defensor es que el jugador más cercano o marcado del equipo atacante le gane la espalda y reciba por detrás de su posición.

Para ganar la espalda del oponente se puede hacer a través de una pared o un desmarque de ruptura. Al mismo tiempo, los goles que provengan de rechace del portero a un toque tendrán valor doble para el equipo que lo anote.

¡Seguimos avanzando!

El equipo de Fútbol Revolucionario