Carga acumulada semanalmente en un equipo profesional de fútbol: con especial referencia al tiempo de competición de partido y posición específica.

Casamichana, D., Martín-García, A., Gómez-Díaz, A. G., Bradley, P. S., & Castellano, J. Accumulative weekly load in a professional football team: with special reference to match playing time and game position. Biology of Sport, 2021,38(1), 115-124.

Bienvenidos de nuevo a nuestro blog de Futbol Revolucionario. Después de un par de meses trabajando y escribiendo juntos, la compañía Wimu (Realtrack Systems) sigue creando contenido de gran valor y ciencia en nuestro blog a partir de su publicación mensual. Nos agrada también informaros que en unos días anunciaremos el cartel del próximo congreso de Fútbol Revolucionario, con un grupo de ponentes TOP y que este semestre irá dedicado a la “cuantificación de la carga en fútbol”. Hemos querido abordar esta nueva formación desde aspectos totalmente novedosos e interesantes en diversos puntos de vista, para que, a partir de vuestros recursos, podáis utilizar las mejores herramientas para el control de la carga en vuestros equipos y jugadores.

En el artículo de esta semana, queremos rescatar un valioso estudio, fruto de muchas reflexiones internas sobre profesionales dedicados al fútbol en categoría profesional y amateur, donde se cuestionan las diferencias de carga entre jugadores a lo largo de la semana en función de los minutos de competición. Tradicionalmente, se ha extendido la norma de agrupar a los jugadores en 2 grupos en: Grupo Recuperación, aquellos que juegan más de 45 o 60´ en competición y que tienen una menor carga de entrenamiento los primeros días del microciclo; y Grupo Compensatorio, aquellos jugadores que bien no participan o lo hacen con menos tiempo de 45 o 60´ en la competición semanal, a los que se le suele compensar esta falta de carga con entrenamientos de mayor volumen e intensidad los días más cercanos a dicho partido. ¿Pero realmente, estamos haciendo bien esta compensación? ¿Son los entrenamientos compensatorios suficientes o sobrepasan las exigencias del resto de compañeros? ¿Necesitamos 2 grupos diferentes de jugadores para la evaluación de la carga, o realmente necesitamos más rigurosidad a la hora de crear los grupos y su carga relativa? Y por último nos encontramos con el dilema, de cada posición en el partido emergen unas demandas condicionales diferentes, por lo que también nos cuestionamos si ¿la diferencia posicional debería verse reflejada en nuestros entrenamientos con el objetivo de equilibrar la carga semanal?

Probablemente el contenido y el artículo de esta semana vaya más orientado a todos los compañeros técnicos en fútbol y preparadores físicos que entrenan tanto en categorías profesionales como en no profesionales, ya que a lo largo de la temporada podrán ver no solo diferencias semanales, sino diferencias en estados de forma, incidencia lesional y nivel de fitness en sus jugadores en función de sus minutos de competición y partidos.

Stevens et al. (2017) demostraron que la carga de las sesiones de los jugadores suplentes fueron generalmente más bajas que el entrenamiento habitual, pero dicho estudio sólo proporcionó un desglose básico de la carga (suplentes vs. titulares) sin diferenciar entre los tiempos de exposición de los partidos (p. ej. 0 minutos frente a <60 minutos frente a >60 minutos frente a 90 minutos). Tal y como sabemos, la carga de competición es la carga constitutiva de todo el proceso de entrenamiento, y por lo tanto competir semanalmente parece actuar como un importante elemento fisiológico, mecánico y un estímulo neuromuscular para varios parámetros condicionales (Morgans et al., 2017). Además, los jugadores que completan más minutos de partido tienen una sensación de carga interna (esfuerzo percibido) más intensa la semana siguiente en comparación con aquellos jugadores con menos tiempo de partido (Azcarate et al., 2018).

En consecuencia, el objeto de estudio del artículo de esta semana fue comparar la carga acumulada semanal según la cantidad de tiempo jugado en partido oficial (con los subgrupos de: 90 minutos, >60 minutos, <60 minutos y 0 minutos) y su relación a la posición específica de un jugador.

Veinticuatro jugadores profesionales de fútbol de campo que pertenecían a la plantilla del equipo reserva de un Club español de La Liga, y que competían dentro de la Segunda División Española. Los datos se recopilaron durante la temporada competitiva como parte del seguimiento diario de los jugadores. Todos aquellos jugadores de campo que no completaron un microciclo completo fueron excluidos del análisis. Se obtuvieron datos a partir de 37 partidos de competición y 42 semanas de entrenamientos.

Las variables de estudio fueron las siguientes: la distancia total (TD; m), carrera a alta velocidad (HSR; m> 19,8 km/h) y distancia sprint (SPR; m> 25,2 km/h) se cuantificaron como distancias, así como el número de aceleraciones / desaceleraciones intensas (ACC / DEC > 3 m/s-2) y distancia alta intensidad metabólica (HMLD; m> 25,5 W/kg). El valor medio de cada grupo de entrenamiento (90 min;> 60 min; <60 min, y 0-min) se expresó en valores absolutos y la estimación de la carga acumulada en relación con la carga externa media registrada durante los partidos oficiales.

Sobre los datos de carga acumulada absoluta, nos encontramos que el grupo de jugadores que no juegan competición en esa semana (grupo 0-min) tienen una menor carga acumulada que los que juegan 90-min en valores de TD, HSR, HMLD, ACC y DEC.

Por otra parte, también encontramos diferencias significativas entre el grupo de 0-min con el que juega >60-min en las variables de TD, HSR y HMLD. En este caso, podemos ver que, aunque presentan valores menores, hay una compensación mediante en el entrenamiento en las variables de SPR, ACC y DEC.

En cuanto al análisis de las posiciones específicas, los autores encontraron algunos datos muy interesantes, que confirman algunas hipótesis y conjeturas de los expertos en la práctica: en el grupo de 90-min los jugadores laterales (FB) tuvieron unas cargas más altas que los defensas centrales (CD) y mediocentros (MF) para HSR y SPR, mientras que los interiores (OMF) acumularon más carga que los delanteros (FW) en variables de HMLD, ACC y DEC.

Un análisis más certero lo podemos ver en la siguiente figura donde se expresa la carga relativa acumulada por cada variable de entrenamiento en los diferentes grupos, considerando la posición de los jugadores en el sistema de juego.

Los hallazgos de este estudio revelaron que los jugadores con mayor tiempo de competición tuvieron una carga acumulada semanal más alta para la mayoría de las variables de carga externa, especialmente para HSR y SPR. Además, la posición específica presenta un patrón de carga acumulada evidente en los jugadores que completaron más tiempo de partido, y una menor variación posicional cuando se expresa de forma relativa a las demandas de partido.

Una de las conclusiones y grandes aprendizajes que obtuvimos de este estudio, es que intentando compensar las demandas de partido con los jugadores de menos participación en la sesión MD+1 compensatoria, obtuvimos unos valores óptimos en términos de ACC y DEC, pero no provocábamos una sobrecarga suficiente en las variables de HSR y SPR.

Teniendo en cuenta que el partido a nivel competitivo es un estímulo importante para desarrollar las capacidades fisiológicas de los jugadores y viendo las diferencias de carga acumulada entre grupos, es imperativo que se implementen estrategias prácticas para compensar cualquier desequilibrio en la condición física de los jugadores que tienen un tiempo de juego limitado.

Actualmente muchos cuerpos técnicos buscan de manera más analítica incluir tareas o actividades en el entrenamiento que puedan equilibrar estos valores. De cualquier forma, para nosotros, la única manera de hacerlo es mediante tareas específicas o más cercanas al juego para además producir adaptaciones óptimas.

Como sugerencia se indica que las sesiones MD-1, MD y MD + 1 podrían ser las más apropiadas para intentar compensar la ausencia de estímulo competitivo y para sincronizar las cargas de entrenamiento semanales de todos los jugadores del equipo con el fin de tener toda la eficacia condicional y además la frescura necesaria con la que poder competir cada semana

Tal y como venimos haciendo en todos los estudios que analizamos y traducimos para vosotros, os proponemos a partir de la investigación de hoy y como recomendaciones revolucionarias, la elaboración de 4 grupos de trabajo diferenciado para intentar equilibrar las cargas de la semana para todos los jugadores. Además, sería conveniente contemplar estímulos diferenciados en función de los jugadores, sus minutos de competición y posición en el sistema de juego, para darle una adecuada y óptima estimulación a cada uno de ellos durante la semana. Ante la facilidad de compensar las variables de alta intensidad por medio de carreras analíticas, os proponemos no caer en ello y realizar situaciones donde se den escenarios de máxima exigencia, de una forma especial y competitiva para comprometer todas las estructuras del jugador que participa menos minutos en competición.

Aunque no lo hemos mencionado anteriormente, creemos que esta búsqueda de la optimización de la carga y el equilibrio entre todos los jugadores, harán disminuir el riesgo de lesión, y por ende la incidencia lesional en tu plantilla, además de aumentar el rendimiento a lo largo de las semanas.

A partir de aquí, empezamos un nuevo proyecto y etapa en búsqueda de la optimización de la cuantificación de la carga en los próximos meses. En nuestro próximo congreso y con nuestros diferentes ponentes nos gustaría dar respuesta a todas vuestras inquietudes y solucionar también todas vuestras dudas. ¿Contamos contigo? En breve tendréis toda la información disponible.

Un fuerte abrazo y gracias de nuevo por vuestra gran confianza…

Seguimos avanzando…
Fútbol Revolucionario