Influencia de la duración del calentamiento en el esfuerzo percibido y en el rendimiento físico posterior de jugadores de fútbol

Javier Yanci, Julen Iturri, Daniel Castillo, Marcos Pardeiro, Fabio Y. Nakamura: “Influence of warm duración on perceived exertion and subsequent physical performance of soccer players”. DOI: https://doi.org/10.5114/biolsport.2019.81114

En esta ocasión, os presentamos un estudio relacionado con una de las temáticas más atrayentes para cualquier preparador físico: la duración del calentamiento y su posible influencia en el rendimiento físico posterior de nuestros jugadores, además del esfuerzo percibido por los mismos.

Partiendo de la enorme variabilidad de calentamientos que podemos conocer y de la particularidad que cada preparador físico le aporta a cada uno de ellos, son varias las fases o partes en común respetadas como norma general en esta primera activación:

  • Primera activación cardiovascular y movilidad articular / dinámica.
  • Ejercicios técnicos con balón (control, pase, conducción…) individuales, grupales o colectivos.
  • Posesiones en espacio pequeño.
  • Evoluciones ofensivas.
  • Salidas – aceleraciones – sprints cortos.

En este caso, los autores concretaron unas mismas fases o partes de calentamiento en los 3 protocolos que se estudiaron, pero la diferencia principal entre cada uno de ellos era la duración total del mismo. Así, el primero de los protocolos tenía una duración de 25 minutos; el segundo de 15 minutos y el tercero de 8 minutos.

A partir de aquí, el objetivo fue analizar los efectos de los 3 protocolos de calentamiento con diferentes duraciones en 15 jugadores semi-profesionales (19-35 años) durante 3 sesiones de entrenamiento en semanas consecutivas (cada Miércoles).

Para ello, antes (pre-test) y después (post-test) de llevar a cabo los 3 protocolos establecidos (25 min; 15 min y 8 min) se siguió el siguiente procedimiento:

  1. 5 minutos de carrera a baja intensidad.
  2. PRE TEST:
    1. Sprint
    2. Vertical jump
    3. Cambio de dirección
  3. Una vez terminado el pre test, los jugadores respondían una escala subjetiva de bienestar y disposición para jugar un partido.
  4. Protocolos de calentamiento (25 min, 15 min o 8 min).
  5. Una vez terminado el calentamiento, los jugadores respondían de nuevo el cuestionario subjetivo de percepción de bienestar o disposición para el partido y el cuestionario de percepción subjetiva del esfuerzo (RPE).
  6. POST TEST. 7 minutos después de haber finalizado cada uno de los protocolos de calentamiento, los jugadores volvían a repetir los mismos test físicos del inicio:
    1. Sprint
    2. Salto vertical
    3. Cambio de dirección

Con los objetivos claros de reducir el riesgo lesional y disponer a los jugadores de nuestro equipo en las mejores condiciones para afrontar la competición, deberíamos hacernos la siguiente pregunta:

La evaluación y medida de cada uno de los test se llevó a cabo de la siguiente manera:

Escala de bienestar o disposición a jugar un partido (scale of readiness):
0 — No preparado para jugar
10 — Perfecto estado para jugar

Sprint de 20 metros:
2 repeticiones con 3 minutos de recuperación entre ellas.

Countermovement Jump (CMJ):
2 repeticiones de cada tipo de salto con 45” de recuperación entre saltos.

Test de Agilidad (figura 2):
2 repeticiones con 3 minutos de recuperación entre ellas.

Escala de percepción subjetiva del esfuerzo (RPE):
0 — Muy fácil
20 — Muy duro

Los resultados mostraron diferentes conclusiones, destacando que mientras el calentamiento de 25 minutos descendió el rendimiento en el sprint de 20 metros; el calentamiento de 8 minutos fue capaz de mejorar la capacidad de aceleración.

Del mismo modo, los protocolos de calentamiento de mayor duración (25 y 15 minutos) produjeron una respuesta más alta en el RPE.

El protocolo de 8 minutos fue el único que obtuvo mejoras en la capacidad de aceleración sin suponer un detrimento en la percepción de bienestar o disposición a jugar un partido, y provocando además la percepción de fatiga más baja en el RPE (recordando que los 3 protocolos fueron precedidos de 5 minutos de carrera continua suave).

Respecto a la capacidad de salto y a la capacidad de cambio de dirección, no se apreciaron diferencias significativas entre los 3 protocolos de calentamiento.

Una vez presentados los resultados del estudio y analizadas las principales conclusiones mostradas por los autores, desde Fútbol Revolucionario consideramos 3 reflexiones y aplicaciones prácticas a valorar en nuestros contextos profesionales:

  1. Si protocolos de calentamiento de menor duración nos pueden facilitar predisponer a los jugadores a un mejor rendimiento físico en un estado óptimo para afrontar la competición: ¿menos es más?
  2. ¿Calentamiento más largo = más fatiga = menos rendimiento? La importancia de economizar nuestros esfuerzos desde el punto de vista de controlar la duración del calentamiento con el principal objetivo de preparar al jugador para expresar el mejor rendimiento físico provocando la menor fatiga posible.
  3. Valorar y adaptarse a las particularidades de cada contexto y a las necesidades individuales de cada jugador, teniendo siempre presente que además de esa estructura condicional estimulada durante el calentamiento, será la estructura emotiva y socio-afectiva la que también juegue un papel determinante en esta primera activación antes de afrontar la competición.

¡Nos vemos en el siguiente!

Fútbol Revolucionario

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