Altarriba-Bartes, A., Peña, J., Vicens-Bordas, J., Casals, M., Peirau, X., & Calleja-González, J. (2020). The use of recovery strategies by Spanish first division soccer teams: a cross-sectional survey. The Physician and Sportsmedicine, 1–11. https://doi.org/10.1080/00913847.2020.1819150

Bienvenidos de nuevo a nuestro blog. Esta semana, desde Fútbol Revolucionario os presentamos un contenido de nuestro deporte basado en las estrategias de recuperación utilizadas por la mayoría de los clubes de primera división española. A partir del estudio de nuestro amigo Albert Altarriba Bartes creemos compartir un contenido muy útil y aprovechable no solo para preparadores físicos, sino para cualquier profesional inmerso en servicios médicos y en definitiva en equipos multidisciplinares con un abordaje también holístico del proceso de restauración de nuestros “humanos futbolistas”.

El proceso de recuperación en el deporte se considera un proceso de restauración multifacético, fisiológico y psicológico en relación con el tiempo (Kellmann et al., 2018).

Las técnicas de recuperación post-ejercicio se utilizan entre los deportistas de élite como parte de una estrategia de regeneración eficaz (Beckmann & Elbe, 2015; Kellmann, 2018; Kellmann & Kallus, 2001; Venter et al., 2009) Restaurar los niveles previos al rendimiento lo más rápido posible es esencial en todas las disciplinas atléticas, y esa es la razón por la que los entrenadores buscan continuamente las estrategias más efectivas (Halson, 2015; Marin et al., 2012; Poppendieck et al., 2016; Terrados et al., 2018).

Muchas opciones de recuperación post-ejercicio validadas por la investigación científica están disponibles para su uso en el deporte profesional (Crowther et al., 2017a). Así, la hidroterapia, la recuperación activa, el sueño, los estiramientos, las prendas de compresión, el masaje, los baños de contraste, la inmersión en agua fría y las ayudas ergogénicas se encuentran entre los más utilizados en estos entornos profesionales (Calleja-González et al., 2016; Cross et al., 2019; Crowther et al., 2017b; Lastella et al., 2015; Murray et al., 2018; Nédélec et al., 2013, 2015; Reilly & Ekblom, 2005; Simjanovic et al., 2009).

La cooperación de un equipo multidisciplinario es fundamental para elegir las estrategias adecuadas, especialmente cuando no siempre se tiene en cuenta la evidencia científica antes de implementarlas (Bishop et al., 2008; Simjanovic et al., 2009). Por lo tanto, la mejora del rendimiento no se logra a través de una gran cantidad de actividades de recuperación, sino a través de un enfoque de recuperación de alta calidad, bien adaptado y personalizado ajustado a las necesidades específicas de cada situación (Kellmann et al., 2018; Moreno et al., 2015). Además, la recuperación debe programarse como un componente integral del entrenamiento mediante la implementación de microciclos de recuperación (Bompa & Buzzichelli, 2019) prescritos considerando el período de la temporada, el nivel de participación de cada componente del equipo y la naturaleza de los estímulos del entrenamiento (Bresciani et al., 2010; Doeven et al., 2017; Kellmann et al., 2018).

El jugador de fútbol de élite está expuesto a calendarios muy congestionados (Strudwick, 2012). En consecuencia, experimentar una fatiga residual transitoria durante los partidos y la temporada es típico en los jugadores profesionales, lo que provoca efectos adversos sobre el rendimiento físico y los predispone a lesiones sin contacto y de sobreuso (Carling et al., 2012; Dupont et al., 2015; Ekstrand et al., 2004; Hawkins et al., 2001; Nédélec et al., 2012). Por lo tanto, el conocimiento sobre la gestión y utilización de jugadores (rotaciones), los perfiles de rendimiento físico y los parámetros de las estrategias de recuperación son factores esenciales para obtener un enfoque realista de la recuperación, optimizando la preparación de los jugadores para las próximas competiciones (Doeven et al., 2017; Nédélec et al., 2012; Rowell et al., 2017; Russell et al., 2016; Silva et al., 2013).

Analizando los datos del estudio (Altarriba-Bartes et al., 2020) realizado a través de un cuestionario on-line a los veintitrés equipos españoles profesionales que jugaron en “LaLiga” durante la temporada 2018-2019 y los tres que ascendieron para la temporada 2019-2020, se llegó a las siguientes conclusiones:

Todos los equipos utilizaron estrategias de recuperación tras las competiciones, y en la mayoría de ellos (57%), el equipo entero utilizó al menos una de ellas.

La lista de estrategias de recuperación más utilizadas siguiendo las propuestas de Crowther y Venter (Crowther et al., 2017b; Venter et al., 2009) (Tabla 1), por veintiún equipos o más, fue: sueño/siesta, reposición de comida/líquido, baño, ducha o inmersión en agua fría/hielo, masaje, vuelta a la calma active en campo o gimnasio, uso de suplementación, estiramientos activos o pasivos y rodillos de espuma. Las estrategias de recuperación naturales fueron las más populares entre los equipos (> 90%), además de la vuelta a la calma en piscina (48%). La mayoría de los equipos también utilizaron estrategias de recuperación física, como baño, ducha o inmersión en agua fría/hielo masajes y rodillos de espuma (> 90%). Por el contrario, las estrategias de recuperación psicológicas y alternativas fueron menos populares entre los equipos.

Tabla 1. Clasificación de las estrategias de recuperación según la propuesta de Crowther y Venter.

El uso de estrategias de recuperación después de la competición y las sesiones de entrenamiento se resumen en la Figura 1 y 2 respectivamente.

  Figura 1. Estrategias de recuperación utilizadas por todos los equipos de “La Liga” tras la competición. La información se presenta usando barras divergentes para facilitar la comparación de múltiples categorías mostrando el contraste entre los valores numéricos en cada categoría. (Altarriba-Bartes et al., 2020).

Figura 2. Estrategias de recuperación utilizadas por todos los equipos de “La Liga” tras las sesiones de entrenamiento de la temporada. La información se presenta usando barras divergentes para facilitar la comparación de múltiples categorías mostrando el contraste entre los valores numéricos en cada categoría. (Altarriba-Bartes et al., 2020).

Las estrategias de recuperación se han clasificado en físicas, psicológicas, naturales, complementarias u otras. Sin embargo, y considerando al ser humano como una estructura hipercompleja (Tarragó et al., 2019), todas las estrategias pueden afectar a diferentes sistemas y subsistemas. Siguiendo esta idea, algunos jugadores utilizan las estrategias según su percepción, incluso cuando la evidencia científica demuestra los efectos no positivos de algunos de ellos. Crowther et al. (Crowther et al., 2017b) han identificado que algunas estrategias se consideraron efectivas o ineficaces por razones psicológicas, mientras que otras se debieron a razones físicas o fisiológicas. No podemos negar que cuando se trata de recuperación, la mentalidad adecuada también es un poderoso aliado.

Las estrategias de recuperación de la mayoría de los equipos (87%), fueron diseñadas y supervisadas por diferentes profesionales (miembros del personal médico y técnico) y no solo por un perfil específico. Tres equipos (13%) informaron que una sola persona se encargaba de preparar/diseñar estos protocolos y supervisarlos. El fisioterapeuta fue el principal responsable en uno de los equipos (4%) y el preparador físico de los otros dos equipos (9%).

La mayoría de los equipos (65%) reconoció que los parámetros prescritos se basaron en evidencia científica sobre la recuperación, mientras que aproximadamente un tercio (35%) siguió la opinión de expertos.

El uso de estrategias de recuperación de los jugadores fue opcional en cuatro equipos (17%), mientras que para los otros diecinueve restantes (83%) fue obligatorio. Los veintitrés equipos utilizaron sus instalaciones para recuperarse; la minoría (13%) admitió que la logística y los recursos económicos del club no eran suficientes, razón principal para no utilizar alguna o ninguna de las estrategias.

Veintiún equipos (91%) confirmaron que los equipos inferiores de la cantera también utilizaron estrategias de recuperación. De ellos, cuatro equipos (17%) utilizaron los mismos que el primer equipo, mientras que los demás (74%) optaron por diferentes protocolos debido a varias razones como el coste económico, logística, recursos humanos y/o materiales, estructura del club o cronograma.

Desde Fútbol Revolucionario os invitamos a reflexionar sobre todos estos datos, ya que proporcionan información contextual relevante que puede ser útil para el personal de fútbol profesional en el uso de las mejores estrategias de recuperación y nos sugieren adaptar y personalizar la utilización de éstas estrategia en función de las características de los deportistas y del club, pero siempre basándonos en evidencia científica.