El fútbol es un deporte en el que cada vez hay más acciones de alta intensidad, tanto de aceleración como de frenado. Esta evolución en el juego provocada por la mejora técnico táctica del jugador, obliga al preparador físico a evolucionar en sus sistemas de entrenamiento para dotar al jugador de los mejores recursos físicos, para que éste los pueda gestionar según las demandas del juego, nuestro objetivo debe ser que la condición física del jugador  nunca sea un factor limitante, y debemos asumir que cuanto más alta sea, más recursos técnico tácticos podrá utilizar al poder manejar mejor los espacios a sus favor, y tener más tiempo que su rival para decidir.

Dentro de esta necesidad de mejorar las acciones de frenado de alta intensidad, aparecen las máquinas inerciales, en un principio provienen del campo de la salud para subsanar los problemas de los astronautas en ingravidez, y posteriormente se comenzó a aplicar en el entrenamiento deportivo para mejorar estas acciones de frenado. Es importante destacar que el trabajo con este tipo de maquinaria es totalmente diferente al que podamos realizar con el trabajo excéntrico tradicional, en el que desplazamos un peso muy alto en el plano vertical a una velocidad muy lenta durante un espacio de tiempo prolongado en comparación con cualquier acción deportiva. Es fundamental comprender como funcionan las diferentes herramientas para sacar el mejor partido de cada una en beneficio de nuestro jugador.

Comprender el funcionamiento de una máquina inercial y poder sacarle todo el partido con nuestros deportistas pasa por comprender el siguiente gráfico, que variará mucho en función del deportista, carga…… pero que siempre va a respetar el mismo patrón.

Tal como se muestra y es conocido por todos vosotros, con los pesos tradicionales la fase excéntrica siempre empieza a velocidad 0 porque la fase concéntrica termina a velocidad 0. Con las cargas tradicionales es sencillo determinar el final de la fase concéntrica y el comienzo de la fase excéntrica porque esta transición se produce a velocidad 0, para que el deportista pueda cambiar el sentido de su desplazamiento.

El deportista se desplaza con la carga.

Mientras que en las máquinas inerciales esta transición concéntrica –excéntrica es totalmente distinta. En las máquinas inerciales sólo el deportista cambia el sentido de su desplazamiento en la transición concéntrica-excéntrica, la carga sigue girando en el mismo sentido durante todo el ciclo concéntrico y excéntrico. Por eso, en estas máquinas, lo que realmente sucede es que en la fase concéntrica hay una aceleración del volante desde 0 al comienzo, y fase de frenado en la fase excéntrica hasta detener el volante.

Esta gran diferencia en la velocidad de carga es la que determina que el objetivo de la máquina inercial es mejorar la capacidad de frenar, ya que durante la fase excéntrica tendremos que frenar toda la velocidad de rotación del volante que hemos sido capaces de acelerar durante la fase concéntrica, por ello con estos dispositivos lo que vamos a poder entrenar y reproducir es la capacidad de acelerar y de frenar, diferentes acciones y gestos deportivos.

El deportista no desplaza la carga en las máquinas inerciales.

Estas transiciones de alta intensidad de aceleración-frenado son acciones determinantes para el rendimiento del futbolista ya que tienen una relación directa con la gestión del espacio y de los desplazamientos de los jugadores, tanto de nuestro propio equipo, como del equipo rival en una continua  lucha por el espacio. El resultado de estas interacciones entre futbolistas, está determinada por una acción de aceleración de alta intensidad para superar al rival y llegar antes que él, y a continuación una fase de máxima intensidad de frenado para ganar la espalda al rival y el espacio para progresar. Generando de esta manera el mayor número posible de ocasiones favorables de gol para nuestro equipo, y dificultando todo lo posible el avance del equipo rival a nuestra portería.

Una vez hemos definido como el concepto de máquina inercial puede ayudar a mejorar aspectos fundamentales en el rendimiento del futbolista, vamos a explicar los dos tipos de máquinas inerciales que podemos encontrar, y las distintas orientaciones de trabajo que nos van a ofrecer:

  • Máquinas de radio fijo: El eje es un cilindro con las mismas características.
  • Polea cónica: El Eje tiene forma de cono variando su radio a lo largo de todo el recorrido.

Las máquinas de radio fijo son máquinas con una respuesta lineal ante la aplicación de fuerza del deportista, tienen una orientación más estructural a nivel muscular ya que el tiempo de tensión es mayor por su velocidad más lenta, estas máquinas incorporan para aumentar más este tiempo de tensión un sistema de desmultiplicación en la cuerda 1×2 que facilita la aceleración del volante para generar una fase de frenada más intensa (comenzar a frenar con una velocidad de rotación más alta).

La poleas cónicas al contrario, son máquinas con una capacidad de acelerar mucho mayor ya que el eje cónico actúa como el cambio de marchas de un coche, facilitando la aceleración desde el principio para alcanzar una velocidad de rotación mucho más elevada que después tendremos que gestionar en la fase excéntrica. Las características del eje y del volante de inercia son las que van a definir la respuesta de la máquina ante la aplicación de fuerza del sujeto.

Detalle RSP Squat, máquina de radio fijo. RSP Conic Pro, eje cónico.

Como podéis ver hacemos gran hincapié en la palabra acelerar porque esa es la clave para poder realmente someternos a una frenada intensa y no confundirlo o mezclarlo con resistir una carga pesada, para frenar lo primero que hace falta es acelerar, y cuanto más aceleremos más tendremos que frenar, y cuanto mejor sea esta relación mejores deportistas seremos.

¿Cómo podemos ajustar la carga?

Tal y como hemos comentado, los diferentes ajustes lo que van a hacer es modificar la respuesta de la máquina ante nuestra aplicación de fuerza de dos maneras:

  1. Variando el momento de inercia: A través de las masas que están fijas al volante, variando este parámetro lo que vamos a conseguir es modificar el valor mínimo de fuerza que el deportista tiene que aplicar sólo para arrancar y parar la máquina, cuanto más alto sea este valor más le va a costar al deportista  parar la máquina y volver a arrancarla, provocando una transición excéntrico-concéntrica que demande aplicar más fuerza al deportista.
  2. Variando el máximo radio: Esto sólo lo podemos hacer en la poleas cónicas, a medida que subimos el carril interior de la polea y comenzamos a tirar para acelerar la máquina con una radio menor, lo que sucede es algo muy similar a arrancar nuestro coche en 2ª o en 3ª marcha, perdemos capacidad de acelerar ante la misma aplicación de fuerza, haciendo esto acercamos la respuesta de una polea cónica a una máquina de radio fijo.

Ajuste de la carga a través de las masas. Ajuste de la carga a través del carril interior.

La mayor virtud de una polea cónica es conseguir aceleraciones de la carga mucho mayores de las que podría generar el deportista sin esta herramienta, permitiéndonos generar situaciones de frenada intensa con gran seguridad, ya que esta intensidad sólo se manifiesta en los primeros instantes de la fase excéntrica, que después el propio eje facilita el frenado haciendo la misma función del cambio de marchas de nuestro coche.

Las poleas cónicas tienen una orientación mucho más específica al gesto deportivo al permitirnos aceleraciones muy altas de cargas bajas, dónde toda la complejidad viene dada por la velocidad y por la aceleración, no por la magnitud de la carga.

Tal como hemos podido ver, las máquinas inerciales sirven para mejorar la capacidad de frenar del futbolista, ayudándole a incrementar sus prestaciones en las acciones de frenado de alta intensidad propias del fútbol. Gracias a los dos tipos de dispositivos (máquinas de radio fijo y poleas cónicas), podremos generar estímulos adecuados que faciliten por una parte el desarrollo estructural del futbolista para las demandas actuales de la competición, y por otro lado podremos entrenar acciones específicas propias del juego en las que saber variar la velocidad de balón y del futbolista indistintamente nos ayudará a lograr el objetivo de meter un gol más que el rival.

Escrito por: Ramón Lago. https://einercial.com/ @einercial