Calleja-Gonzalez J, Lalín C, Cos F, Marques-Jimenez D, Alcaraz PE, Gómez-Díaz AJ, Freitas TT, Mielgo Ayuso J, Loturco I, Peirau X, Refoyo I, Terrados N and Sampaio JE (2020) SOS to the Soccer World. Each Time the Preseason Games Are Less Friendly. Front. Sports Act. Living 2:559539. doi: 10.3389/fspor.2020.559539

Bienvenidos de nuevo a nuestro blog de Futbol Revolucionario. Tras un intenso mes de Julio de descanso para muchos, final de Eurocopa y comienzos de Olimpiada para unos pocos, entramos en el mes de Agosto en el que casi todos empezareis a competir con vuestros equipos. Las semanas anteriores, hemos descrito estudios relacionados con la pretemporada, empezando por la relación que pueden tener nuestras sesiones en este periodo con la incidencia lesional durante la temporada, y siguiendo con los efectos de diferentes programas de entrenamiento en las capacidades de nuestros jugadores y la eficacia de un entrenamiento mixto. El artículo de esta semana, y siguiendo la línea anterior, es un artículo de opinión muy interesante, donde un grupo amplio de expertos nos hablan del carácter competitivo de los partidos y torneos que se disputan en pretemporada. Sin ninguna duda creemos que puede ser de interés para cualquier profesional del mundo del fútbol profesional, al mismo tiempo que para cuerpos técnicos amateur o de fútbol base,  pues se ponen de manifiesto una serie de consideraciones que todos deberíamos recordar para hacer de la pretemporada, un periodo efectivo de optimización de nuestros jugadores y equipos, más allá de la búsqueda de resultados y conclusiones inmediatas a corto plazo.

La pretemporada es un período de importancia crítica para desarrollar un rendimiento de alto nivel en el fútbol, ​​que se supone debe realizarse con el objetivo de maximizar la participación de los jugadores en las sesiones de entrenamiento del equipo (Windt et al., 2017). De hecho, el desarrollo del desempeño técnico, psicológico, físico y táctico es particularmente importante para ser abordado durante este período (Ostojic, 2004; Di Salvo et al., 2007; Fessi et al., 2016), cuando un número sustancial de nuevos los jugadores (y en ocasiones los entrenadores) se están integrando en el equipo y tienen que adaptarse a un proceso de entrenamiento típicamente nuevo y diferente.

El objetivo de este artículo de opinión, es realmente hacer una reflexión sobre el carácter amistoso de las competiciones en pretemporada, donde se aprecia cada vez una mayor intensidad, menor descanso y una repetición más constante de partidos, que chocan directamente con los objetivos principales de este periodo y sobre todo con el objetivo de realizar y/o simular una competición de menor nivel en orden de preparación de nuestros jugadores.

En estos escenarios, un tema muy importante, es que la realidad del fútbol moderno está presentando cada vez más giras internacionales relacionadas con el marketing y su interés comercial, siendo cada vez menos frecuentes los torneos de pretemporada de verano. Los autores nos citan varios ejemplos, entre otros, en 2019, el Real Madrid realizódentro de su calendario 4 partidos de pretemporada en solo 10 días durante su gira por Estados Unidos de la siguiente manera: el 20 de julio jugó contra el Bayern de Múnich en Houston; El 23 de julio jugó contra el Arsenal en Maryland; El 26 de julio jugó contra el Atlético de Madrid en Nueva Jersey, y finalmente, el 26 de julio jugó contra el Tottenham en Berlín, Alemania.

Actualmente podemos ver en equipos de élite de nuestro continente europeo, jugadores que se incorporan a sus clubes y en menos de 5 días o sesiones de entrenamiento, se exponen a escenarios competitivos contra equipos del mismo nivel o superior. Además, debido al alto nivel de este tipo de partidos de competición, la “necesidad de ganar” u obtener el resultado se traduce en un factor estresante adicional para el jugador (Lee et al., 2001). Es cierto, por otra parte, que se ha demostrado que, compitiendo contra equipos de alto nivel, se aumentan las demandas de tiempo y movimiento a altas intensidades al mismo tiempo que las tendencias de sincronización de movimiento dentro del equipo (Folgado et al., 2014).

En este sentido, a los autores del artículo les parece oportuno discutir un fenómeno global dentro de la comunidad deportiva: ¿son los partidos amistosos de pretemporada, amistosos en la realidad? ¿Y cuales son las implicaciones para la incidencia de lesiones durante la temporada? Teniendo todos estos argumentos anteriores en consideración, el artículo de opinión nos hace reflexionar sobre aspectos relevantes a tener en cuenta en el fútbol actual:

  1. Comprender los perfiles de recuperación y fatiga relacionados con el partido de los jugadores de fútbol. A partir de este reconocimiento y compresión de perfiles individuales de recuperación, nos ayude a desarrollar programas de entrenamiento condicional que aumenten el rendimiento del equipo y reduzcan las lesiones y enfermedades (Silva et al., 2018).
  2. El proceso de comprensión de los efectos del entrenamiento debe estudiarse superando el análisis aislado de las variables condicionales, entendiendo el juego del fútbol como un todo, desde el punto de vista sistémico, por lo que también requiere el control de las variables estratégicas, técnicas y tácticas relacionadas con el rendimiento del equipo y de los jugadores (Folgado et al., 2018).
  3. La no realización de un buen período transitorio supone que, no aprovechemos ese tiempo cómo como una “ventana de oportunidad” para que los jugadores se “recuperen” tanto como se “reconstruyan” para la siguiente temporada (Silva et al., 2016).
  4. Aunque los jugadores están bajo menos presión para ganar en comparación con el final de la temporada (Weinberg et al., 2006) en los últimos años, los partidos de pretemporada son menos amistosos. A veces, solo apreciando el nivel de los equipos, localización de los partidos, rivalidad entre los oponentes, y el espacio temporal entre las competiciones, podemos darnos cuenta de que se disputan partidos de pretemporada de igual o superior demanda que la competición real.

Como conclusión, los autores plantean un SOS urgente al mundo del fútbol. Los partidos de pretemporada son cada vez menos amistosos. El objetivo principal de las pretemporadas debería ser preparar y entrenar adecuadamente a los jugadores después de un período de actividad disminuida. Esta es una fase crucial en la que el estrés de la competición debe pasar a un segundo plano y la preparación física y la preparación cognitiva deben ser el foco, para aumentar las posibilidades de llegar a los momentos importantes de la temporada en el máximo rendimiento, y con todos los jugadores. disponibles (o, al menos, con el mayor número disponible).

Tal y como venimos haciendo proponemos a partir de los estudios y como aportación más valiente y revolucionaria, al igual que veíamos conveniente aumentar el número de sesiones de entrenamiento en pretemporada, también nos parece lógico realizar de forma secuencial y progresiva partidos amistosos con todo lo que esa calificación conlleva. ¿Cómo podemos hacerlo? Pues os lanzamos posibles propuestas para conseguirlo:

  1. Elegir rivales de menor nivel al principio del periodo preparatorio, para ir aumentando el nivel de complejidad e intensidad (e incluso rivalidad histórica entre clubes) a lo largo de las semanas y la pretemporada.
  2. Dejar espacio temporal suficiente entre competiciones, para facilitar la recuperación y por consiguiente estimular la optimización del jugador con la dosis de entrenamiento necesaria para el individuo y el equipo.
  3. Doblar días de competición (2 partidos en 1 o 2 días) si queremos repartir de una forma más voluminosa y progresiva el número de minutos de nuestros jugadores y aumentar su exposición a la competición con una mayor variabilidad de estímulos, sin que ello implique un aumento excesivo de la intensidad.

Siguiendo nuestra “metodología revolucionaria” consideramos interesante tener en cuenta por supuesto las necesidades económicas, de marketing y publicidad del club, sin olvidar las bases metodológicas del entrenamiento y la competición en pretemporada, y sobre todo su implicación con el rendimiento futuro de los equipos y la incidencia lesional de sus jugadores. Entendemos de cualquier forma la competición de alto nivel como mayor elemento de especificidad en nuestra preparación, pero quitándole el carácter amistoso a los partidos de preparación, ¿estamos preparando mejor a nuestros jugadores?

Seguimos avanzando…

Fútbol Revolucionario